La incorporación de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones en la educación han tenido una evolución vertiginosa en las últimas décadas: iniciando de manera limitada en universidades y centros de investigación en los años 70 y 80, ha ido incrementando su uso a partir de la década de los 90 con el aumento de la accesibilidad a internet y a las computadoras personales. Ya en el Siglo XXI, el desarrollo de software educativo y la incorporación de computadoras en las aulas, sumada a la expansión de internet, apoyada por gobiernos y fomentada por la gestión de instituciones educativas, las llamadas “Tecnologías de la Información y las Comunicaciones” (TIC) se transformaron en una parte sustancial en los procesos de enseñanza–aprendizaje.